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domingo, 21 de abril de 2013

Las promesas de un seductor... 5 promesas que persuaden

Hola! hoy traigo un interesante articulo, es de Alejandra Stamateas y di con el, investigando acerca de las promesas que solemos hacer los hombres, hablo de esas promesas con que el seductor persuade de ser el camino, y es que todo buen seductor sabe identificar cuales son las promesas que harán mover a la mujer que tiene justo en frente.
Este post se basa en fragmentos extraídos del articulo de Alejandra, y me ha parecido encantador la forma en que cataloga a los hombres, obviamente hizo su catalogo con las versiones masculinas que incumplen la promesa.

"Vamos a hablar de tres estilos de hombres que prometen y no cumplen, o sea, que el prometer es como un deporte favorito que ellos tienen. Le tomaron la mano de cómo prometerte cosas, total saben que después no las van a cumplir. Entonces, hay tres estilos de prometedores.
Primero, el mujeriego. Son hombres que están empujados por sus hormonas. Lo que quieren es buscar a una mujer para saciar su apetito sexual, para sentirse bien hombres. El mujeriego es un mentiroso por necesidad. Te va mentir y te va a prometer cosas porque lo que quiere es estar con vos, una noche, cinco noches, un mes, un año. Te va a prometer cosas con tal de que cedas. ¿Cuál es la promesa que te hacen? Te juro que esta es la última vez que me voy con otra mujer. Te juro que es la última vez que te soy infiel. Esa es la gran promesa que hace que no la puede cumplir.
Segundo, el seductor. El otro prometedor es el seductor.  El seductor disfruta de los pasos previos a lo que es la conquista en sí, porque es un experto en cortejo. Le encanta cortejar a las mujeres y su deporte es justamente es eso. Tal vez no tanto el tener a la mujer sino con todo lo que tiene que ver con el cortejo, con decirle cosas, con piropearla, con hacer que la mujer se sienta halagada.
Y sabe cómo entrar suavemente en el interior de una mujer. Son encantadores de palabras. Le gusta encantarte, hacer magia con sus palabras. Y, por ejemplo, te prometen, si estás conmigo, te voy a hacer feliz para siempre. Si estás conmigo, soy el único hombre que vas a conocer de mis características porque te voy a hacer ver las estrellas, la luna y el sol todo junto en el mismo momento. Son esas promesas.
Tercero, el parásito. El parásito es muy amable, es muy simpático, pero siempre tiene un argumento que explaya sobre tu vida. Es el pobre hombre que nunca tuvo las oportunidades. La vida nunca le dio las oportunidades que se merecía. Son esos hombres que abusan económicamente de las mujeres o son ellas las que cargan con el mayor peso económico en la casa.
Ellos viven prometiendo, el año que viene a mí se me va a dar y te voy a recompensar todo lo que hiciste por mí. El año que viene no viene nunca. Todos los años es la misma promesa y la mujer sigue trabajando como un animal de carga y él sigue viviendo de ella.
Estas características de hombres hipnotizan con palabras. ¿Por qué una mujer puede ser encantada por las palabras de un hombre, por las promesas de un hombre? ¿Qué hace que nosotras las mujeres nos enganchemos tan fácilmente con las promesas masculinas? El hambre de novedad. Y ahora te voy a explicar qué es. Es por eso que me enganchaba cuando me prometía la luna, el hambre de novedad."  - Alejandra.

El siguiente es el fragmento de los imposibles, dejo claro que me traigo estos fragmentos para invitarlos a hojear el articulo original.


Ahora, esto está buenísimo. Pero el gran problema es que Eva, y es la lucha que tenemos las mujeres, tenía dentro de sí lo que podía y lo que no podía, tenía lo que estaba permitido y lo que no estaba permitido. Tenía dentro de sí lo posible y lo imposible. Lo posible y lo imposible. Las dos opciones, lo que podía y lo que no podía. Porque había recibido una orden de parte de Dios que tal vez Adán no se la transmitió porque se olvidó o tal vez se la transmitió mal. La entendió mal porque tuvo una mala transmisión. Dentro de ella estaba lo que podía y lo que no podía. El imposible y el posible.
Supongamos que te querés ir de vacaciones. Dentro de vos hay un imposible y un posible. El imposible sería, quiero irme en febrero a Europa. Pero para vos hoy es imposible irte a Europa porque no tenés los recursos económicos. Pero sí hay un posible dentro de vos, podés ir a Mar del Plata, porque te alcanzan las finanzas. Hay un imposible y hay un posible. El gran problema es cuando las mujeres nos quedamos ancladas en el imposible. Ese es el gran conflicto que tenemos las mujeres. Cuando nos quedamos ancladas en el imposible y después lloramos, sufrimos y nos angustiamos porque ese imposible nunca se podrá hacer, en lugar de ir rápidamente a lo que sí podemos, al posible.
Y esto le pasó a Eva. Eva tenía adentro un imposible, que era comer de ese árbol, pero el posible era comer de todos los demás árboles que había en el huerto. Sin embargo, ella se ancló en el imposible, en lugar de ir a recorrer todo el Edén y ver la cantidad de árboles que había, y comer y disfrutar y hacer lo que quisiera con todos los demás árboles, entre ellos el árbol de la vida. Miren si no era importante.
¿Pero ella qué hizo? Se centralizó a partir de ese momento en su imposible. Quiero mi imposible. Quiero mi imposible. Y ahí es donde aparece la serpiente. No es que los hombres sean serpientes. No, vamos a hacer simplemente una analogía. Entonces aparece la serpiente. Le dice, podés tener el imposible. Y  queda fascinada con eso. Le otorga a esas palabras de la serpiente algo especial, un sentido especial que no tenía.
Cuando te anclás en lo imposible y decís, no hago nada más hasta que no tenga mi imposible, cualquier palabra seductora te va a atrapar, cualquiera que te diga, te voy a dar tu imposible, te va a atrapar. Si viene un hombre y te dice, este año te llevo a Europa, te activa el imposible y le creés. Y te enganchaste con la promesa.
No averiguaste si puede, si no puede, si lo logra, si no lo logra. Te enganchaste con la promesa porque es el imposible tuyo y dijiste, él me puede dar mi imposible. El gran problema es anclarme en lo que no puedo hacer cuando me tengo que anclar y estacionar mi vida en lo que sí puede hacer. Si tengo dinero para ir hasta Mar del Plata, me voy a ir a Mar del Plata y voy a disfrutar y el imposible ya veré cómo se hace. Pero no puedo entregar mis imposibles a otras personas, porque esos imposibles no son para los den a luz otras personas. Lo posible y lo imposible.
Dijo Jesús, los estoy enviando como ovejas en medio de lobos, por lo tanto, demuestren ser prudentes como la serpiente e inocentes como palomas. Demuestren ser prudentes como las serpientes e inocentes como palomas. Vas a ir caminando siempre con un imposible adentro, porque eso es lo que nos motiva. No está mal tener imposibles.
Quiero esto, quiero lograr aquello. Quiero tener esta familia. Quiero ser feliz, quiero tener una familia feliz. Y, de pronto, tu familia no es feliz. Entonces, viene un hombre y te dice, te prometo que si estás conmigo te voy a hacer feliz. Y te da, de pronto, tu imposible. ¿Y tu posible cuál era? Hacer todo un proceso para que mi familia actual sea feliz. Y puedo hacer terapia, puedo buscar ayuda espiritual, puedo pedir oración, puedo orar, puedo llevar a mi pareja a que conozca al pastor, a la pastora, que le dé una palabra. Ese era tu posible.
Pero preferiste escuchar que alguien rápidamente te iba a dar el imposible. Y te anclaste en el imposible y ahí viene la voz de la promesa, la voz seductora. Por eso Jesús le dice a los discípulos, ahora los voy a mandar, pero tengan cuidado, porque van a estar entre lobos. Y tienen que ser prudentes como la serpiente e inocentes como la paloma.
Y lo que nos falta a las mujeres muchas veces y tenemos que desarrollar un poquito más, es la prudencia y la sencillez. Prudencia y sencillez. ¿Saben por qué la serpiente es prudente? Porque detecta el peligro. Por eso sabe cómo moverse. Sabe cómo camuflarse. Dice que tiene unos sensores que le permiten sentir el calor, el clima que hay afuera y con eso reconoce si hay peligro, si hay otro animal que lo puede atacar o no.
Ser prudente te hace tener ideas sanas. Te hace formularte pensamientos sanos. La mujer sagaz sabe callar delante de otros lo que es ella. Porque las mujeres somos muy boconas. ¿Y qué es lo primero que hacemos cuando conocemos un hombre? Le largamos el imposible.
Porque mirá, mi sueño es irme a Europa. Mi sueño es tener mi casita, con tres habitaciones y un jardincito adelante, para poder plantar. Y ya le largamos el imposible. Y el hombre sabe cómo puede prometerte para tenerte con él. En lugar de hablar de tus posibles, empezamos a hablar de nuestros imposibles. Y tus imposibles los tenés que hablar solamente con Dios. Tus imposibles nunca te los va a resolver un ser humano. Los imposibles siempre son tarea de Dios.

Hasta aquí fue, y espero le saquen el jugo al articulo. yo por mi parte ya lo hice


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http://www.alejandrastamateas.com/2012/index.php/Blog/las-promesas-masculinas.html

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